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La amenaza de una Tercera 

La disputa por la Explanada de las Mezquitas (el Monte del Templo para los judíos) aviva el temor a un nuevo levantamiento palestino

La disputa por la Explanada de las Mezquitas (Monte del Templo, para los judíos) se ha convertido en las últimas semanas en el máximo exponente de las diferencias entre israelíes y palestinos. Ultranacionalistas judíos exigen el cambio del estatus actual del lugar santo, que establece que sólo pueden rezar los musulmanes, en lo que consideran el lugar más santo del judaísmo y el presidente palestino, Mahmud Abás, les acusa de llevar el conflicto a las puertas de «una guerra religiosa». Al otro lado del muro, en lugar de «guerra religiosa», analistas y políticos han rescatado la palabra «Intifada» (que en árabe significa levantamiento) alertan del riesgo de que se repitan las situaciones vividas a finales de los ochenta y comienzos de 2000, momentos de las dos grandes alzamientos que hasta el momento han protagonizado los palestinos contra la ocupación israelí.
Seis muertos en menos de un mes –arrollados por vehículos o a cuchilladas- y las protestas diarias en Jerusalén Este y Cisjordania llevaron al corresponsal diplomático del diario «Haaretz», Barak Ravid, a colgar en Twitter que «Por si alguien no se ha dado cuenta, la Tercera Intifada está aquí». Las autoridades tratan de dar la imagen de que mantienen la calma y apuestan por la mano dura para superar «un momento de tensión sin precedentes en Jerusalén, que siempre ha sido una ciudad tensa, pero vamos hacia algo desconocido», según Jonathan Schanzer, representante de la Fundación por la Defensa de las Democracias, citado por «The Atlantic».
El primer ministro, Benyamin Netanyahu, ha ordenado «reforzar las medidas de seguridad en todo el país, destruir las casas de los terroristas, instaurar una política severa contra los que lanzan piedras ycócteles Molotov, y multar a los padres de los que tiran piedras». Y su ministro de Defensa, Moshe Yaalon, prefiere no hablar de «Intifada» porque «no vemos masas saliendo a las calles. Lo que vemos en algunos lugares son jóvenes que participan en el terrorismo popular, y principalmente, vemos atacantes solitarios. Entonces, ¿cómo lo llamamos? No cabe duda de que se trata de una escalada de la violencia. Esperemos para ver cómo bautizarla».

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